Tres de octubre de 2010. Cross de la Pedriza. Salida, Canto Cochino, al lado de Manzanares el Real. Cuarta y última prueba de la Copa FMM; y cuarta y penúltima prueba de la Copa de Hierro.
La salida a las 10.00, con unas previsiones meteorológicas nefastas. Lluvia a partir del medio día, pero algo de frio y empeoramiento de las condiciones a medida que va avanzando la mañana. Vientos fuertes en altura.
La carrera es la misma que la del año anterior, no han cambiado nada, a si que la conozco, me gusta, ya tengo mi estrategia. La idea es ir de menos a más (siempre). Hasta el KM 10 (más o menos en las Torres) suavecito. Reservando y manteniendo posición. Y a partir de ahí, a darlo todo y dejarme los cuádriceps en las bajadas. La idea… no era mala.

Dan la salida, ahí estamos los de siempre… Alberto, David Jiménez, José, el Retu, Poblete, Chechu, Jaime, Eugenio… y mil más.
En el primer tramo (como los primeros 910 metros) decido ir fuerte dejando la estrategia de lado. He de llegar en buena posición al embudo de subida hacia la pradera del Yelmo. Lo consigo, me quemo un pelín y rompo a sudar, pero está hecho. 3 minutos 43 segundos. Máquina!!!
Sigo subiendo al Yelmo, no está mal… me veo que no voy fino del todo, pero bueno… aguanto. 35 minutos, 47 segundos… Bueno!!!
Bajada a la Dehesilla. Me flipo un poco, y hago un descenso rápido y limpio en 7 minutos y medio. Miro para arriba, y me fijo en que queda un… pero bueno.
Empiezo a andar (ni intento correr), tengo los cuádriceps en stand by… Subida hacia el collado de la ventana. Me vengo abajo. Encima tengo la camiseta empapada. Mucho Salomon, mucho salomon, pero nada, se moja igual que las demás. Cada vez noto más frio. Empieza a soplar el viento, muy frio, pero se aguanta. 33 minutos y medio más tarde, llego al deseado Collado de la Ventana.
Cada vez tengo más frio. Ahora sólo ando, pues no puedo ni correr. Venga, sólo un esfuerzo, el viento me viene del Oeste, por lo que en cuanto llegue a las Torres, seguro que me hacen de parapeto y empiezo a entrar en calor. Pero tras unos 25 minutos y medio más, llego a las Torres, cruzo al otro lado de la cresta, y el frio sigue siendo insufrible. No se si ha cambiado el viento, o también viene de Este. Tal vez Norte, porque joooooder, está helado…
Llego al avituallamiento del miradero. Me recompongo bebiendo algo de isotónico y comiendo un poco. Sigo helado. Voto para el año que viene si hace este tiempo, un poquito de chocolate caliente con unos churritos… que corran los primeros!!!
Me meto en el bosque, y creo que empiezo a entrar en calor. Me pongo a trotar (por fin), y aunque me siento rígido, puedo ir cada vez más y más fuerte. Esprinto en plena bajada, me vuelvo a dejar los cuádriceps, media suela, y casi casi un poquito más, jeje.
Llego al llano de la autopista de la Pedriza. Me veo sin fuerzas y todavía con frio, mucho menos, pero sigo destemplado. Me noto muy rígido, a si que decido retirarme justo antes de empezar a subir el Collado Cabrón.
Llego hasta la base del C. Cabrón, justo donde me iba a retirar, pero ahí está Javier Lillo. Me empieza a animar, y con el alguna persona más, por mi nombre. No me puedo retirar, coño, tengo mi orgullo. A si que me pongo a atacar la última subida.
Me pasa todo el mundo, pero consigo hacer cumbre. Ahora ya es todo bajada. Insisto, joooooder, se me está haciendo eterno. A si que decido bajar a muerte para llegar cuanto antes a meta, si no por quedar en buena posición, por acabar ya con mi infierno psicológico-térmico-personal.
Pero en plena bajada, en la parte menos técnica, más llana, sin una sola piedra, sin ramas ni raíces… piso mal y me doblo el tobillo. Zas!!! ostión y al suelo con la correspondiente mini voltereta. Mientras me levanto hago balance de daños. Estoy convencido que eso ha sido un esguince. Pero me termino de levantar, apoyo, y veo que no es para tanto. Cuando piso me duele, si, pero tengo total movilidad y no parece hinchado, a si que bien!!! no es esguince.
Por mi propia seguridad decido bajar andando. Bueno, al principio cojeando, y según se avanzan los metros (o kilómetros) andando.
Llego al bajo del Collado Cabrón (Hijo Puta lo llamaría yo). Y veo que me toca bajar hasta el segundo parking de canto cochino, para volver a subir al tercero por el asfalto. Estoy casi al final de la carrera (huy como me coja Nacho Cañizares – el escoba –, las risas iban a ser cojonudas). A si que decido atajar y entrar por la puerta de atrás. Entrego mi chip como retirado (first time en carreras por montaña), y me voy al coche. Calefacción a tope, tembleque de continuo, y a casa a por una buena ducha y guardar reposo tobillero…
Fotos y clasificaciones en la FMM
